
| Los pobres y los salmos |
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El pobre que clama Por Jorge Galli Salmo 34:6
Se considera al libro de los salmos, como el libro de cabecera para la piedad y la vida devocional y así es, siempre y cuando no se caiga en la tentación de espiritualizarlos y pasar por alto el carácter terrenal de los mismos. No ver el mundo real, histórico, encarnado en personas atribuladas por las injusticias de este mundo, es no ver la esencia de lo salmos. Vida devocional y vida terrenal van de la mano en los salmos, especialmente vida terrenal signada por la marginación y el desprecio.Es posible que uno de los legados más ricos que Israel haya dejado a la humanidad es la memoria que hace de los débiles y de los pobres en el contexto de la vida devocional. No puede haber vida devocional auténtica que no haga memoria del pobre. Ya lo decía el santo de Asís: “No se puede hacer verdadera oración sino desde la pobreza y de la opresión optada”. Es muy probable que aquel que siente que la está pasando “bien”, también sienta como ajenos a los salmos. En la mayoría de los salmos los actores protagónicos son el pobre, el enfermo, el perseguido, el pecador, el huérfano, la viuda, el extranjero, que remiten su causa a Dios expresando su alegría por la reivindicación, su entusiasmo por el favor, su desánimo por el silencio, pero también su bronca por el sufrimiento injusto. El salmo es un grito que sale de lo más profundo del oprimido.. El orante desde la pobreza, especialmente de la pobreza material, debe tener la seguridad de que su oración tiene un trato preferencial y de que su clamor se suma al de muchos salmista que diariamente llegan a la presencia de Dios. Caminemos este día con la certeza que Dios oye y responde la oración del pobre. |