
| Una pastoral enfocada hacia los solteros |
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por Prof. Mónica Sanhueza de Steinfeld El soltero es, en ciertos casos, discriminado en la iglesia por no haber alcanzado el ideal social del matrimonio. La sociedad y muchas veces la iglesia, honra al que ha hecho voto de celibato pero considera más o menos fracasado al soltero/a que no se ha casado habiendo tenido el deseo de hacerlo. Este juicio social injusto genera en la persona soltera frustración, angustia, sentimientos de culpa y fracaso, temor, ansiedad y soledad como consecuencia, muchos mantienen su vida sexual en absoluto secreto. Es difícil que busquen asesoramiento pastoral, porque perciben al pastor como demasiado espiritual o muy estricto para poder entender su situación. "La responsabilidad de la iglesia hacia todas las personas solteras hace impostergable la adecuación de la pastoral a las nuevas y crecientes necesidades".(18) Se requieren pastores con una profunda vida de oración, pero con los pies bien puestos sobre la tierra. Se requieren iglesias cuya tarea consista en orar para que los solteros y solteras puedan experimentar la vida abundante a la que todos los cristianos hemos sido llamados. Permítanme expresar, queridos
lectores, que la tarea de la iglesia no debe consistir en buscar pareja
para los solteros (aunque sea con buena intención, se pueden cometer
graves errores) o en hostigarlos con preguntas torpes o en disponer de
su tiempo como si fuera propio. Como Los solteros necesitan
una adecuada orientación sexual. La clase de la Escuela Dominical, y la
predicación desde el púlpito pueden ser una buena excusa para que las
personas se acerquen para hablar con el pastor. Los laicos con un claro llamado al servicio, deben usar sus dones para trabajar con los solteros, no solo planificando actividades especiales para ellos sino colaborando en el acompañamiento especialmente de los solteros y solteras que experimentan su situación como un fracaso. El objetivo es que ellos/as puedan comenzar a mirar la vida con un enfoque distinto, más positivo y optimista. Los solteros necesitan
saber que son proyecto de Dios y desde la perspectiva divina siempre se
mira hacia adelante. Esto debe motivarlos a generar proyectos que
eleven su autoestima y les permitan madurar en diferentes áreas de la
vida. Por ejemplo: emprender una nueva actividad o trabajo, hacer el
viaje soñado, inscribirse en un servicio en el que se sienta útil,
iniciar una carrera universitaria, terminar el secundario, tomar un
curso de arte, estudiar computación, hacer gimnasia, comenzar una dieta
para adelgazar y otras sugerencias semejantes. Siempre hay tiempo para comenzar a trabajar en una tarea postergada. Conclusión
Ser soltero o soltera y vivir la vida con plenitud de gozo no es un
mito, es una realidad para todos aquellos que habiendo sanado sus
heridas del pasado, pueden afrontar el presente con esperanza y
optimismo. Sólo se trata de reconocer que Dios tiene el control de la
vida El cristiano soltero es una persona completa de
modo que no necesita seguir pensando que le falta "su media naranja".
Cada cristiano es un ser completo en sí mismo. En consecuencia, el
ideal de Dios no es necesariamente el matrimonio sino "... que todos
lleguemos a la estatura de la Saber que somos Su proyecto nos ayuda a promover la vida. El sí puede ayudarnos a vivir plenamente realizados como cristianos y como seres humanos, cualquiera sea nuestro estado civil. Notas (1) Walter Trobisch, El Amor un sentimiento que hay que aprender. (2) Silvia Chaves, Decisiones que Jesús tomó, Lagram 2002. (3) Mateo 19:11-12 (4) Diccionario Enciclopédico Planeta s.v. celibato, (Buenos Aires: (5) Jorge Maldonado, Biblia, iglesia, sexualidad y familia: cómo vivir (6) Jorge A. León, Problemática sicológica de los solteros. (Miami: (7) Jorge E. Maldonado, ibid, 89. (8) Jorge A. León, ibid, 21- 24. (9) Jorge A. León, ibid, 48. (10) Jorge A. León, ibid, 79- 81, 134. (11) EIRENE, La familia como un sistema. M6.4, 2. (12) Lewis Smedes, Sexología para cristianos. (Miami: Editorial Caribe, (13) Lewis Smedes, ibid, 119- 120. (14) Lewis Smedes, ibid, 147. (15) Ada Lum, Soltera y Humana, (Buenos Aires: Certeza, l978), 20, (16) Ibid. (17) Jorge E. Maldonado, Aún en las mejores familias. La familia de (18) Jorge A. León, ibid, 137. © CristiaNet.com/psicopastoral - 2003 |