
| UN LLAMADO A RECUPERAR LOS VALORES |
![]() El valor de la ternura Por Jorge Galli
"Cuando descendió Jesús del monte, le seguía mucha gente. Y he aquí vino un leproso y se postró ante él, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. Jesús extendió la mano y le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante su lepra desapareció". (Mateo 8: 1-4)
Durante su ministerio público Jesús fue un derroche de ternura. Siempre se mostró sensible, amistoso, cercano, abierto y comprensible con los más débiles; principales destinatarios de su salvación. La ternura de Jesús se deja ver en el dolor compartido con la viuda que va a enterrar a su único hijo; en la acogida cariñosa a la pecadora que llora sus pecados; en aceptar hospedarse en casa de un apátrida como Zaqueo con la convicción de que él también es un hijo de Dios; y hasta en el diálogo esperanzador con aquel ladrón, compañero de suplicio, para abrirle las puertas de la vida eterna.
Se cuenta la historia de dos mellizos que al nacer estuvieron en incubadoras separadas. Uno de ellos empezó a bajar de peso y a los pocos días no tenía esperanza de vida. La jefa de enfermeras de ese hospital se le ocurrió y luchó contra las reglas de aquel hospital para que los bebés volvieran a estar juntos. Lo mas hermoso fue que al ponerlas en la misma cunita, el bebe que estaba bien puso su brazo sobre su hermanito, regulando con el calor de su cuerpo la temperatura y el pulso. Fue así que logró estabilizar el ritmo cardíaco de su hermanito y salvarlo de un marasmo seguro. La ternura pertenece a la misma identidad del ser humano desde el momento de nacer.
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Caminemos este día gestionando una cultura de la ternura. aquel gesto de ternura humano y humanizador”
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