
| Esperanza para la familia |
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Por Jorge Galli 1) Dios es su autor. La familia, esa institución creacional, surgida desde el mismo nacimiento de la humanidad, está sustentada por el propósito de Dios: ser el primer lugar de contención y humanización de las personas. 2) Porque creemos en el hombre. Creemos en la capacidad gregaria del hombre que ninguna fuerza fragmentadota será capaz de destruir. El fuerte individualismo que hoy nos acosa, no es cosa nueva. También desde su orígenes el hombre tuvo que enfrentarse con la destrucción de los vínculos familiares, fraternos. Pero la capacidad de buscar al otro, de encontrase con el otro y en el otro, no pudo ser destruida. Tenemos esperanza en la familia porque el hombre es naturalmente un ser gregario. Tanto por El su Creador, como por Criatura, la familia se sostendrá a pesar de los tembladerales que pueda padecer a lo largo del tiempo. Pero esta esperanza no puede ser una espera pasiva. La esperanza en la familia no se sostiene en un sentimentalismo nostálgico, ni siquiera en un voluntarismo ingenuo. La esperanza en la familia se sostiene en el compromiso cotidiano como es el de muchos padres que todavía revisan el cuaderno de clase de los hijos, en el sacrificio diario como es el de tantas familias que creen que el esfuerzo es anterior a la diversión, en la apuesta a la vida como es de cada pareja que decide tener un hijo. Esa esperanza activa es la que puede darnos que la familia, será familia, a pesar de todo. Esperanza en la familia. ¿En qué familia? ¿La familia de nuestros ancestros? ¿En la familia extendida? ¿En la familia patriarcal? Mucho me temo que la esperanza en esos modelos de familia del pasado, no es esperanza, es más bien una añoranza, legítima, pero añoranza al fin.
Que Dios bendiga las páginas de este libro, y el trabajo de María Elena. En la medida que siga apostando a la esperanza, seguramente será una bendición.
Jorge Galli 29 de junio de 2009 |