
| UN LLAMADO A RECUPERAR LOS VALORES |
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El valor de la indignación Por Jorge Galli
“Cuando se acercaba la Pascua de los judíos, Jesús llegó a Jerusalén y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas con sus mesas. Entonces hizo un látigo de cordeles y los echó del templo, con todo y sus ovejas y bueyes; a los cambistas les volcó las mesas y les tiró al suelo las monedas; y a los que vendían palomas les dijo: “Quiten todo de aquí y no conviertan en un mercado la casa de mi Padre” (Jn 2,13-17).
Cuesta aceptar la imagen de un Jesús violento, látigo en mano y volcando las mesas a empujones o patadas. La acción de Jesús sorprende, pero también reconforta: por fin una voz indignada que se alza por los que no tienen voz. A Jesús le indigna la impunidad con la que aquellos mercaderes estafaban la buena fe de gente sencilla. Y se indigna.
Oración: “Señor, danos de tu santa indignación para no aceptar aquello que ofende tu imagen en cada hermano y hermana”. |