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El amor paternal de Dios me concede cosas buenas

El amor paternal de Dios me concede cosas buenas

Por Mirtha L. de Ferrari

 

 

 “Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos,
cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le pidan”.

(Mateo 7.11)

 

 

No importa la experiencia que hayamos tenido con nuestros padres, ni cómo hayan sido ellos con nosotros. En este pasaje, Jesús, que tiene una maravillosa experiencia en esto de ser Hijo de Dios, compara esta relación con la que tenemos con nuestros hijos y con nuestros padres.

El enemigo de nuestras vidas, Satanás, viene a menudo a torturarnos con aquellas cosas que son nuestras debilidades y nos acusa, o acusa a los que amamos, recordándonos episodios en nuestras vidas que nos producen dolor, que nos angustian.


La Palabra dice que siendo malos sabemos dar buenas dádivas a nuestros hijos, y esto también se lo dice a quienes nos hicieron nacer. También la Biblia dice que ningún padre al que su hijo le pide pan le da una piedra, ni tampoco si le pide pescado, le dará una serpiente. Esto quiere decir, que ningún padre o madre, estando en sus cabales, programa el mal de sus hijos.


Es cierto que mis padres se equivocaron en algunas cosas, pero “el” Padre, me dio las fuerzas para perdonarlos. También como madre cometí y seguramente cometeré muchos errores, y estoy arrepentida de ellos. Les pido a mis hijos que me perdonen. Pero de algo estoy segura, y es que jamás en la vida se me ocurrió buscar el mal de alguno de ellos. Por el contrario, es tan grande el amor que les tengo que sólo anhelo verlos felices y realizados, disfrutando grandemente de la vida que Dios les da.
Algunos que no tuvieron hijos, se dirán que este pasaje no es para ellos. Lo cierto es que en la familia de Dios, siempre aparece algún “hijo/a” a quien podemos bendecir y amar.


Y si nosotros, siendo malos, tratamos de dar lo mejor a nuestros hijos, cuánto más nuestro Papá Celestial, está listo a concedernos las cosas buenas.


Puede ser que estés atravesando por alguna dura prueba, y te preguntes: ¿es esto una cosa buena de parte de Dios? Yo no soy quién para decirte cómo debés pensar. Sin ir más lejos, muchas veces me cuestioné lo mismo. Pero me hace bien pensar que Dios busca sólo mi bien porque, como Papá perfecto, no se equivoca ni comete errores.

Oración:
"Gracias, Padre, porque tu perfección me lleva a confiar que sólo vas a concederme cosas que son buenas para mí".

 

 

 

Agradecemos a la Convención Evangélica Bautista Argentina,
por permitirnos difundir el devocional del libro
Juntos en tu presencia, 2008.

 
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