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Autonomía Estimulada por Silvana P. González “Por eso el hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su mujer, y los dos se funden en un solo ser” Génesis 2:24 (NVI) Después de haber transcurrido aproximadamente cuarenta semanas de gestación un bebé está preparado para dejar el cálido hogar que es el vientre de su madre y salir y abrirse paso al mundo exterior. Una vez fuera, el médico o el papá cortarán el cordón que une al bebé con su mamá. Un nacimiento ha tenido lugar….
Cuando un hombre y una mujer se unen en un matrimonio nace una nueva familia. Y este nacimiento también implica que ambos deben cortar el “cordón umbilical” que los unía a su familia de origen. ..“Por eso el hombre deja a su padre y a su madre…” La palabra “dejar”, tanto en hebreo como en griego tiene la idea de “abandonar, renunciar, soltar”. Esto no quiere decir que debemos rechazar a nuestros padres o nunca más saber algo de ellos. Debemos soltar los lazos que nos unían a ellos para asumir la responsabilidad por mi esposo o esposa. El casamiento implica un cambio en nuestras prioridades.
Como padres debemos ayudar a nuestros hijos a “soltarlos”. La crianza de los hijos oscila en un equilibrio que va entre el hecho de apuntalarlos, estar atentos a sus necesidades e intentar satisfacerlas y también en fomentar su independencia y dotarlos de los recursos necesarios para enfrentar al mundo fuera de la familia.
Es una de nuestras funciones a la hora de formar familias saludables el estimular la autonomía y la independencia de nuestros hijos. Ahora bien, ¿qué tal si nos hacemos algunas preguntas? Estoy casada/o pero… ¿”Dejé” realmente a mi padre y a mi madre? ¿Sigo dependiendo de ellos emocional, económica o socialmente? Cómo papá o mamá... ¿Estoy fomentando la autonomía de mis hijos?, ¿Dependo de ellos emocionalmente?
Oración: “Señor queremos formar familias saludables. Ayudanos a soltar los lazos de dependencia con nuestras familias de origen y ayudanos como padres a fomentar la autonomía en nuestros hijos. Amén”
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