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APOSTEMOS POR LA PALABRA
Por Gustavo Valiño “Aguas profundas son las palabras de la boca del hombre; arroyo que rebosa, la fuente de la sabiduría.” (Proverbios 18.4) El desafío es a comunicarnos mejor... pero, empecemos al revés... ¿Qué es lo opuesto de la comunicación? o opuesto de la comunicación es la “adicción”.
Adicción es una palabra compuesta: “a” (ausencia, carencia, falta de...) y “dicción” (discurso, palabra). Entonces, la adicción está relacionada con la imposibilidad de una persona de hablar de lo que le sucede. No puede expresar sus frustraciones, sus dolores, sus emociones; está encerrada, atrapada en su silencio. Parece mentira que en el mundo globalizado, donde las comunicaciones son el recurso más desarrollado y poderoso, lo que falta es la palabra. ¿Cuál es la palabra que falta?
- Falta la palabra que comunica sentimientos, que da certeza de afecto y aceptación, que expresa el sufrimiento y lo hace compartido.
- Falta la palabra que despliega los sueños y la creatividad. Falta la palabra reflexiva, con la que intercambiamos y hasta confrontamos ideas y valores.
- Falta la palabra cotidiana, con su simpleza, que nos hace saber que los que amamos “están allí” y que podemos compartir la vida con ellos.
- Falta la palabra del humor, de la distensión, del disfrute.
- Falta la palabra espiritual, la que enmarca el encuentro con Dios, la palabra que recibimos de El y la palabra con la que le damos respuesta y expresamos nuestra necesidad más profunda.
Porque no debemos olvidar que cuando las personas no se expresan por la palabra, hablan de otros modos: hablan por sus adicciones, hablan por sus enfermedades orgánicas, hablan por sus trastornos depresivos o ansiosos. Hablan mal, pero hablan.
Apostamos a reinstalar la palabra, esa que falta, en las familias, en la educación, en los grupos de pertenencia, en la sociedad en su conjunto. Apostamos a reinstalar el diálogo con Dios, que inspira el cambio y la esperanza. Nuestra salud, psíquica y espiritual, depende de que seamos capaces de recuperar “esas palabras que faltan”.
Parece utópico... Es imprescindible...
Oración: “Señor, enséñanos a comunicarnos más profundamente contigo y con nuestros seres amados”. |