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Por Jorge Galli “Cuando se despidió de sus hermanos, les dijo: -no vayan peleando por el camino” (Génesis 45:24). Conocedor de las contiendas entre hermanos, José los amonesta tiernamente para que el viaje de regreso se haga sin litigios ni discordias.
También conocedor de sus hermanos, el apóstol Pablo anima a la comunidad de Efeso a ser humildes, amables, a tener paciencia y soportarse unos a otros con amor, procurando mantener la unidad que proviene del Espíritu Santo por medio de la paz. Otro que siempre está haciendo de mediador es Bernabé, tendiendo puentes entre conservadores y vanguardistas. José, Pablo, Bernabé... y tantos otros que caminaron en el Espíritu, verdaderos arquitectos de la paz, que con sus consejos y actitudes mediaron, pacificaron y reconciliaron ánimos agresivos, espíritus belicosos, emociones violentas.
Caminemos este día en el fruto de la paz, y con este maravilloso pensamiento del santo de Asís: “Señor, haz de mí un instrumento de tu paz, donde haya odio, ponga yo amor, donde haya ofensa, ponga perdón, donde haya discordia, ponga unión, donde haya dudas, ponga la fe, donde haya error, ponga verdad, donde haya desesperación, lleve la esperanza, donde haya tristeza, ponga alegría, donde haya tinieblas, lleve yo la luz. Maestro, haz que no procure tanto ser consolado como consolar, ser comprendido como comprender, ser amado como amar, pues es dando como se recibe, perdonando como se es perdonado, y muriendo como se llega a la vida eterna”.
Oración: Señor, haz de mí un instrumento de tu paz. |